La solidaridad del que nada tiene

El importe íntegro de cada fotografía va destinado a la asociación YO ME PIDO VIDA de Albacete, que lucha por la concienciación de la donación de médula, por la ayuda a la investigación y por la mejora de calidad de vida de pacientes y familiares. YOMEPIDOVIDA forma parte de GEPAC (Grupo Español de Pacientes con Cáncer).

Las fotografías están a la venta por 50€ la unidad (solo fotografía, sin marco), si estás interesado puedes ponerte en contacto conmigo a través de WhatsApp pinchando aquí

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Expo hall ayuntamiento de barrax

Descalza, andando más de 1 kilómetro para mostrarnos sus artesanías, talladas a mano, llaveros, colgantes, lo que más me llamó la atención fueron unos camellos hechos de retales, y sin importar colores, unos con las patas azules, otros verdes, etc. La venta ayudaba en gran parte al sustento familiar.

Son una familia de 4 que viven en una haima, llena de retales que atestiguan del paso del tiempo. Para conseguir agua, tienen un burro con el que hacen decenas de kilómetros.

Quisimos ayudar comprando recuerdos, a lo que apenas nos pedía dinero, a lo que nos negamos, le dimos mucho más de lo que pedía, así podrían estar un tiempo sin preocupaciones.

Estábamos finalizando una etapa con los compañeros NORDESTEAM, íbamos muy bien de tiempo y vimos a lo lejos una carpa de descanso y rezo musulmán. No pudimos aguantarnos perder la oportunidad de introducirnos un poco más en la cultura local.

Nos tomamos dos tés y unos cacahuetes, nos vino muy bien para relajarnos, cuando nos íbamos, queríamos pagarle por el gasto realizado, y no nos quiso cobrar, que lo hacía con todo el gusto del mundo para que él que quisiera pudiera rezar y descansar.

Uno de los pilares del islam es haz el bien al prójimo y se te recompensará en esta vida y en la otra.

En la última etapa de 2022, llegamos a un lugar especial con unas vistas impresionantes del vasto desierto del Sahara. Este lugar es conocido como el Mirador de los Kataris, usado como zona de vigilancia para avistar cualquier cosa y proteger sus tierras. En medio de la nada, lugar para reflexionar y disfrutar de la tranquilidad y el silencio del desierto, que te harán sentir en armonía con la naturaleza.

En el desierto, la orientación es clave, ya que, en la mayoría de los casos, pistas marcadas, los locales se basan en puntos de referencia naturales y en la observación del sol, las estrellas y el terreno circundante. Utilizan diferentes técnicas para orientarse en el desierto, dependiendo de la hora del día y del tipo de terreno en el que se encuentran.

 

Esto es un ejemplo de los paisajes que tienen que cruzar los nómadas y locales para conseguir agua y alimento.

En Marruecos, especialmente en las zonas rurales, los desplazamientos en burro, camello o a pie son una forma común de transporte, ya que no todas las personas tienen acceso a vehículos.

Muchas personas caminan largas distancias para llegar a sus a su trabajo, a la escuela o para realizar sus tareas diarias. En estas zonas, caminar puede ser una necesidad para la supervivencia diaria.

En las zonas rurales, donde las carreteras pueden ser más difíciles de transitar, los medios de transporte son más limitados. Muchas personas en estas áreas todavía dependen de los burros o camellos para transportar sus bienes y suministros.

Aquí vemos una familia a la espera de un transporte.

Marruecos es un país lleno de maravillas naturales y culturales, y una de las más impresionantes es sin duda el sistema de Khettaras del Tafilalet, una región desértica situada en el sureste de Marruecos, donde el agua es un recurso extremadamente escaso. 

Para solucionar este problema, los antiguos habitantes de la zona desarrollaron un sistema de canales subterráneos que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros, conocidos como Khettaras. Estos canales captan y distribuyen el agua subterránea del desierto, lo que permite el riego de cultivos y la creación de oasis en un entorno aparentemente hostil.

Gara Medouar es una impresionante formación rocosa en forma de circo que hace de fortaleza natural y que se sitúa en la región Marroquí de  Draa-Tafilalet.

Aunque se le conoce como cárcel portuguesa, no fue exactamente una cárcel, y se le apoda así porque fue el lugar donde se mantenían a los esclavos subsaharianos vendidos a Portugal en el siglo XIX.

En ese hueco que se ve en la foto vive un nómada, que se ganan la vida vendiendo fósiles a los turistas que van a visitar esta zona (imaginaos lo mal que lo han pasado durante la pandemia sin turismo), las dos personas que se ven a la derecha son el equipo médico de Pandadventure viendo si tenían alguna necesidad.

El terreno es en gran parte montañoso con valles y desfiladeros profundos. Se vuelve más plano a medida que te acercas a las áreas del desierto del Sahara. Otro ejemplo de los paisajes que tienen que atravesar los nómadas y locales para conseguir agua y alimento.

Detrás de la figura del camello, vemos otro sistema de khettaras, siendo un elemento clave en el desarrollo de las actividades comerciales y económicas de la región, ya que permiten el acceso al agua para el ganado y los habitantes.

Este impresionante sistema de Khettaras es una muestra de la creatividad y la habilidad humana para adaptarse al entorno y aprovechar al máximo los recursos disponibles. 

Visitar esta zona es una experiencia inolvidable que te permitirá conocer de cerca la historia y la cultura de Marruecos.

La competición Pandadventure tiene carácter solidario (más información), llevando material escolar a diferentes asociaciones, la que vemos en la fotografía es Association Ahbibat pour le développement rural Palais Ahbibat, en Erfoud, y llama la atención ya que está justo detrás del Palacio Real, un contraste muy grande, de tener a no tener.

Todo el material entregado se gestiona óptimamente, es seleccionado y entregado en función de las necesidades de cada familia de la aldea.

En la última etapa de 2022, poco después del mirador, llegamos a la escalera celeste, una obra del artista Hannsjönrg Voth.

En este punto se nos bloqueó la bomba de la gasolina, la llevamos ubicada dentro del depósito y hasta llegar a ella, tuvimos mucho trabajo de desmontaje a más de 35ºC, gracias a unos compañeros, finalmente pudimos solucionarlo y terminar la etapa.

Si nos fijamos abajo a la derecha de la imagen, vemos un plato con un té y con los mismos vasos que personas estábamos, traído por un señor que vivía en una haima a unos 600 metros de donde estábamos trabajando. Volvemos a ver otro acto de buena fé dándo lo que no tienen.